martes, 4 de julio de 2017

LO LEGAL Y LO LEGÍTIMO

Algo es LEGAL porque “está prescrito por ley y conforme a ella, se dice de algo que es perteneciente o relativo a la ley o al derecho”; en cambio, algo es LEGÍTIMO, no solamente porque “ha sido hecho o establecido de acuerdo con la ley o el derecho”, sino porque: está de acuerdo con la razón o con lo que se considera justo o razonable”.


La consideración de legalidad solamente atañe a lo que está en la ley y funciona de arriba para abajo, para lo cual el estado, en atención al principio de coercibilidad y a la condición de supraordenación que existe entre la ley y el ciudadano, dispone de medios legales para ejercer el reforzamiento de dichas leyes sobre el mismo, cuando éste las incumple.

 En cambio, la legitimidad va de abajo hacia arriba, y tiene que ver con la cesión voluntaria, sin coacción ni apremio, que cada ciudadano hace de su soberanía plena individual, para aportarla a la elaboración y acatamiento de las leyes que elabora el parlamento que lo representa. Así como también, para obedecer las decisiones que emanan de los poderes constituidos, dictadas  con base a ley obedecidas por su voluntad expresada en referendo o consulta. El funcionario es legítimo no sólo porque tiene un papel que así se lo dice, sino porque existe un pueblo que le concede esa legitimidad, siempre y cuando este funcionario cumpla y haga cumplir las leyes y le satisfaga sus necesidades. La legitimidad no es un capricho ni una connivencia ilegal entre amigos circunstanciales, está tan fundamentada en el derecho y es legal en muchos países, vale decir, no es una formula extraña; pero, es un poquito más. Es algo similar a la legitimidad de origen y la legitimidad de desempeño establecidas en la Carta Democrática de la OEA. Allí puede verificarse lo que hoy escribo.

 Los referenda, consultivo, aprobatorio y abrogatorio de las leyes, son fórmulas legales y el plebiscito que es un “Procedimiento jurídico por el que se somete a votación popular una ley o un asunto de especial importancia para el Estado” como puede ser "un plebiscito para reformar la Constitución", y se refiere al:Apoyo masivo de un pueblo  a una determinada causa”.

Como vemos, el Plebiscito es una fórmula de consulta de tal legitimidad, y es muy importante, aunque no esté taxativamente en el derecho positivo, porque es una herramienta subyacente en el poder originario del pueblo, en la constitución real que nunca desaparece y que nunca se subordina a la misma constitución, la cual depende de que él la apruebe, como necesita de que el pueblo conceda autorización para organizar una Asamblea Nacional Constituyente, para que escriba una nueva constitución, la cual no puede entrar en vigencia o promulgarse sin su permiso o aprobación, también en referendo.

De tal manera que si el presidente, de paso ilegal e ilegitimo por las razones que he expuesto, in extenso, en diversos escritos, se saltó el referendo consultivo para que el pueblo pudiera decidir si quiere CONVOCAR la ANC; hoy es tan válido que ese mismo pueblo, no consultado y violentado, lleve a cabo un PLEBISCITO; para dar su última palabra si quiere esa ANC.

LA SALSA BUENA PARA EL PAVO DEBE SERVIR PARA LA PAVA

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