viernes, 19 de mayo de 2017

GRANDES TRILOGÍAS

Hemos aprendido que existen trilogías famosas, las cuales conforman ciertas categorías de las ciencias sociales. El estado-nación, por ejemplo, está conformando por Territorio-Población-Poder Político, como sus elementos constitutivos. Tierra-Capital-Trabajo, definen las ciencias económicas como los factores productivos del sistema económico.

El tripartismo, por su parte, expresa es el término que se utiliza para referirse a un cierto tipo de organización y procedimientos de concertación entre tres sectores: los gobiernos, las organizaciones de empleadores, y los sindicatos.

A mi juicio, hoy día los tres elementos más importantes para poner en funcionamiento el  destruido aparato productivo nacional en nuestro país, están conformados por el Gobierno-Empresarios-trabajadores. Son los tres elementos activos tangibles y coordinables, dentro del esquema de actores protagonistas de la situación nacional, los cuales deben ponerse de acuerdo, una vez este régimen termine de derrumbarse.

En un tiempo esto se conocía como la  Comisión Tripartita, denunciada por los comunistas, incluso de la cuarta, porque según ellos, los dos, la dupla gobierno y empresarios conjuraba y conspiraba contra los intereses de los trabajadores. En estos momentos se da el caso que tenemos un presidente obrero y el gobierno no tiene trabajadores, como tampoco tiene estudiantes; por cuanto, estos dos últimos sectores son los más sufridos dentro de este sancocho ideológico fracasado en el cual sobrevivimos. Ambos les están dando una dura lucha épica en las calles. Inmolándose frente a la más brutal y asesina represión posible. Con gas del bueno, perdigones al rostro y bombas lacrimógenas en las cabezas, pechos y espaldas. Con una furia que hace dudar del gentilicio.

Un pésimo como incapaz gobierno, corrupto, asociado a los peores intereses, a contrapelo del interés nacional y cometiendo toda clase de crímenes de lesa patria. Unos empresarios totalmente arrinconados por las presiones del gobierno (los más sanos) otros en una patronal gobiernera y colaboracionista, paralela a Fedecàmaras, encompinchada con el  gobierno para obtener los dólares, todos bajo un esquema castro comunista de destrucción del aparato productivo, consustanciados con la ideología del proceso revolucionario.

El tercer eslabón de la cadena o trilogía, el trabajador, mal formado y peor remunerado, con una ficción de seguridad social (salud y pensiones), sin calificación para las tareas de su ramo, alienado y totalmente cooptado en las empresas del estado y en organismos del sector público, sólo para acudir como carne de cañón, a participar en marchas, remolcados en buses con un combo de alcohol más alguna dàdiva dineraria insuficiente. Son elementos a considerar, aunque sean apenas un 15% al 20 % del voto duro del PSUV.

Los revolucionarios en todas sus modalidades, son hoy los verdaderos escuálidos, como antes denominaban a la oposición, aunque cuentan con el aparato de represión del estado, organizado y equipado por el gobierno y ampliados por los malandros armados que se emplean para convalidar y darle sentido exegético al slogan de: “Esta revolución es pacífica; pero, armada”. La FAN, para nuestra desgracia y vergüenza, a contrapelo del 328º constitucional”, se declaran "Antiimperialistas, revolucionarias, y profundamente chavistas", y se transforman por acción u omisión en, precisamente, ese brazo armado del PSUV para la opresión. Están aumentadas por las milicias anticonstitucionales y por los delincuentes comunes armados, denominados colectivos, suerte de fuerzas paramilitares irregulares de defensa, que no de la soberanía e integridad territorial, sino del régimen.

El gobierno y su PSUV no ganan una elección en las universidades ni en los gremios de trabajadores, los cuales están totalmente bajo el control de la oposición desde hace rato, la cual hoy día es mayoría. Esta mayoría se evidenció estruendosamente en diciembre de 2016, cuando se obtuvo la mayoría calificada de 112 diputados en la AN, y ese es todo el problema para el PSUV y el régimen que nos imponen.

Los empresarios del gobierno están conspirando contra los pobres, no hay alimentos ni medicinas y se defienden alegando “guerra económica del imperio” y se concentran en las componendas para importar, utilizando facturaciones dolosas y sobreprecios y, en no poca ocasiones, facturan víveres y medicamentos ya podridos o a punto de pudrirse, en cuyos “negociados” se enriquecen los llamados “enchufados”, que son una  suerte de cofradía selecta de testaferros quienes junto con los cazadores de dólares a Bs 10, son los que reciben la tajada del león de las divisas a precios preferenciales, dizque para importar y lo que hacen es revenderlos o “bachaquearlos” y se ganan la parte del moro del diferencial entre ese dólar gratis, contra el dólar negro o libre, al cual los colocan, diferencial que luego se reparten, si es que no se llevan los dólares a sus cuentas en el extranjero.

Los trabajadores, por su parte, ideologizados y alienados, están en un estado de Síndrome de Estocolmo colectivo, dentro del cual se tragan todos los clichés y eslóganes que el G2 cubano y laboratorios del régimen les preparan y bajan en líneas que ni siquiera digieren, sino que vomitan tal cual las oyen, como aquella de “Con hambre y sin empleo…” o la de la tal “Guerra económica” que el imperio les estaría declarando. El “coco” conveniente es el “lobo” de la invasión del comando sur. Asi estamos y el click del contador de muertes sigue sonando.

Este es el esquema de esta  terrible, dolosa y patética gran trilogía gobierno-empresa-trabajador, en la cual estamos sumidos.


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