viernes, 27 de marzo de 2015

CRECIMIENTO O DESARROLLO ECONÓMICO

Existe CRECIMIENTO ECONÓMICO cuando en un país - por las causas que sean, planificadas o fortuitas - se produce un incremento de las variables macroeconómicas; es decir, un aumento considerable y significativo de los indicadores de riqueza de la nación, expresados en las cantidades o cifras de bienes y servicios producidos por su aparato productivo y los dólares que, en consecuencia, le entran a su Banco Central por estos conceptos.


Un ejemplo de esto es el abrupto crecimiento del ingreso que el país obtuvo durante la racha de precios elevados del barril del petróleo durante el primer gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez, de los años setenta del siglo pasado, Por razones fortuitas para Venezuela (por cierto) como consecuencia del embargo petrolero en el medio oriente, nos entraron de repente unos 3.000 millones de dólares proveniente de la renta petrolera y nos volvimos locos.  En Miami nos bautizaron los indios “Ta`barato, dame dos”.


Ahora bien, DESARROLLO ECONÓMICO es otra cosa y significa que con esa riqueza generada una nación logra articular sus políticas públicas, para distribuirla de manera tal que su aparato estatal de organización y producción dé respuestas a las necesidades de la población y que el dinero fluya hacia la consolidación estructural de la sociedad, como podría verse representado en la optimización del aparato productivo de bienes y servicios, industria, comercio y servicios públicos. El mejoramiento de la infraestructura de servicios nacional, expresada en vías de comunicación, transporte y energía eléctrica para la industria y hogares. La construcción de viviendas y su facilitación del acceso a las mismas por parte de las capas marginadas, el acceso al empleo productivo con seguridad social (salud y pensiones), la educación de calidad, gratuita y obligatoria que alimente la investigación y a la industria. Reducción de los indicadores de morbilidad (por reducción y control de enfermedades, endemias y epidemias) y el aumento de aquellos que expresan aspectos positivos, como puede ser la disminución de la rata de mortalidad infantil, el aumento del alfabetismo, etc.  Cuando una sociedad logra hacer esto, se dice que está en vías o en pleno desarrollo, y entra en el rango de países avanzados, saliendo  del odioso concepto de tercer mundo.


Todo esto debe cumplirse en un clima de respeto a la constitución y leyes, a los derechos humanos y alejados de la perniciosa influencia del narcotráfico. Por supuesto, un país donde se respete el estado de derecho y se dé cabida a que la inversión privada, nacional e internacional, pueda venir a contribuir a generar esa riqueza que se necesita para después poderla distribuir.


De tal manera que existe una muy marcada diferencia entre crecer y desarrollarse. Este es una reto que tenemos países como los nuestros, donde estamos aguas abajo de aquellos que lo han alcanzado. La tendencia es a culparlos a ellos de nuestros fracasos y asumir que el desarrollo es suma cero; es decir, que si un país se desarrolla elimina las posibilidades de que otro lo haga y eso no es estrictamente verdad. No existe y un grupo con un jefe imperial dirigido a eliminar las posibilidades de que otro grupo alcance el desarrollo. Lo que pasa es que no existe tal cosa como “un almuerzo gratis”. Hay que como decían en mi pueblo, “mojarse el trasero para comer quiguas”. Mucho les ha costado a esas sociedades organizarse y llegar a acuerdos para producir, para ingresar esos recursos producidos por la exportación de la capacidad de su industria y luego para gastarlos y, sobretodo, para proteger esos recursos de la voracidad de la corrupción.


Venezuela ha sido un clarísimo ejemplo de todo lo contrario. Hemos tenido etapas, como ya hemos dicho, de altísima producción y de entrada de incalculables ingresos correspondientes. De paso, ni siquiera puede decirse que partimos  de cero sino que, por gracia divina desde su inicio, la tierra bendita de nuestros aborígenes estaba y sigue estando llena de cursos inmensos. No es éste el caso de Japón, que en esencia es una isla larga y delgada, sin nuestros recursos naturales, adosada a una masa continental con un adversario gigantesco como China, o el de Inglaterra, la cual también es una isla grande adosada a la tierra firme o masa continental de Europa. Incluso la han venido siempre a invadir y dominarla y ha resistido con éxito esas invasiones y ha alcanzado un grado de progreso envidiable. Otros ejemplos pudieran ser los de Suecia, o Alemania, las cuales han pasado por terribles amenazas y hoy son ejemplo de desarrollo.


Venezuela tiene ese reto, sus líderes deben recoger el guante y echarle un camión de voluntades para salir de este designio o destino manifiesto que nos sume en miseria. ¿Estarán quienes nos gobiernan desde hace 16 años o quienes aspiran a hacerlo, conscientes del mismo? Para ello deben estar claros en la diferencia entre crecimiento y desarrollo.












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