viernes, 6 de febrero de 2015

El mundo judío celebra T”U Bishvat, fiesta ecológica conocida como “el Año Nuevo de los Árboles”

Eso sería similar a lo que los venezolanos conocemos como "Día del Árbol". En mi época escolar de primaria (1954 a 1960) en la Escuela Nacional  “República de Panamá” en la Guaira, nos enseñaban a hacer un semillero y un almácigo y luego, en ese día, sembrábamos esas semillas o especies. Durante el año teníamos la responsabilidad moral de estar pendiente del árbol sembrado, de regarlos o verificar su regadío y de informar cualquier falla de la municipalidad, para contribuir a llevar ese árbol a su plenitud de crecimiento. Era un orgullo genuino que nuestro árbol llegara a feliz término. Esto “sembraba” en las mentes de los niños el respeto a la naturaleza y la comprensión del fenómeno económico de la agricultura.

Recuerdo, un trabajo que me enviaron a casa en sexto grado, el cual se titulaba ¿Por qué debemos producir la que consumimos y consumir lo que producimos? Era la época de la sustitución de importaciones introducido por la CEPAL (una de las cinco comisiones regionales de las Naciones Unidas, con sede en Santiago de Chile, fundada para contribuir al desarrollo).

Por otra parte, al tiempo que a la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez (1948 a 1958) se ordenó ponerle el nombre de cada república hermana del continente a las escuelas, se estableció en cada una el programa docente llamado “Gobierno Escolar”, el cual se organizaba para que los alumnos y alumnas asumieran el manejo de diversas actividades de la escuela, entre ellas: La organización y manejo de los espacios de aprendizaje, la biblioteca, los actos culturales, sociales, recreativos, deportivos, mantenimiento del local, cuidado del medio ambiente, huerto escolar, cuidado de la salud, etc. Para este gobierno escolar se hacían campañas, elecciones y se elegía un presidente y su gabinete, para que durante el año esos alumnos elegidos aprendieran a gobernar y los demás a funcionar en un estado democrático y republicano.

Los candidatos eran del sexto grado requisito para ser presidente. Aun cuando era de quinto grado resulté electo Ministro de Educación y del Trabajo. Los elegidos llevábamos un sello en el guardapolvo que identificaba nuestro cargo. Nos hacía sentir orgullosos; pues, los candidatos eran seleccionados entre los algunos de mejor rendimiento académico y conducta.

¡Qué diferencia entre esa formación moral y cívica de nuestra a otrora estrategia curricular para promover el desarrollo efectivo social y moral de los estudiantes por medio de actividades vivenciales, formar actitudes y valores cívicos, democráticos y actividades positivas para la convivencia, la tolerancia, la solidaridad, la cooperación y la ayuda mutua y la cual nos capacitaba para la toma de decisiones responsables y para el cumplimiento de deberes y el ejercicio de derechos dentro de una democracia, en una república, con esta ideologización castro comunista, para la formación del dizque “hombre nuevo” con el modelaje del Che, el partido único, el totalitarismo, la división de los ciudadanos en dos bandos irreconciliables, la adoración de un caudillo ad infinitum, el militarismo en todas las ramas del poder, la admiración del corrupto, no importa si lo denuncian sus propios compatriotas del mismo partido, la adhesión o cooptación a un sistema económico fracasado y la conservación en los cargos de liderazgo y de servicio de hombres que han fallado en anteriores responsabilidades, la impunidad al compañero de partido y la persecución a la disidencia, etc.  Es decir, un sistema en el cual se nos imponen líderes de precaria imagen y valores muy distintos a los de nuestra idiosincrasia, tradiciones y costumbres, y conveniencia.


¿Qué nos enseña emular al Che Guevara, a Fidel Castro o al difunto?  Ya existe una nueva orden o condecoración, con medalla y día para su otorgamiento e imposición, la cual lleva el nombre de Eliecer Otaiza. Hace un tiempo leímos en prensa que existió una promoción del Curso de Comando y Estado Mayor que lleva el nombre del difunto, de cuya biografía o currículo conocimos que en su tiempo de cursante resultó raspado precisamente en asignaturas de dicho curso. Del Che conocimos que en los sótanos y patios exteriores de “La Cabaña”, o cárcel del oprobio de Cuba, fusiló o asesinó con sus propias manos, directa y personalmente, a algunos de los líderes del status o superestructura, derrocado por vía del golpe de estado cruento, por las armas, o de los primeros opositores de la resistencia cubana al modelo comunista que se trataba de implantar aunque su líder negaba ser comunista. Se dice que el mismo Fidel fue el autor intelectual de la captura y asesinato del Che, en Bolivia. 

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