viernes, 22 de mayo de 2015

 Realidad Virtual

El artículo titulado “La recuperación de las Parroquias y sus Juntas Parroquiales
de Carlos Romero Mendoza (21 de mayo de 2015) me pone a reflexionar y celebro que todavía varios ciudadanos estemos preocupados por y ocupados en lo mismo.

Es un oxímoron (Combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido; p. ej., un silencio atronador) calificar a la realidad (Existencia real y efectiva de algo) de virtual (Que tiene existencia aparente y no real)

Como decía aquel ¿Eres molusco o eres marisco?

Quienes estudian ciencias administrativas saben que una cosa es el organigrama oficial o formal y otra la organización informal (a menudo la que funciona, aunque más de las veces no funcione y sea una aberración de la teoría y un desastre en la práctica). Un organigrama refleja las diversas divisiones y relaciones entre los cargos y la empresa puede estar trabajando de otra manera totalmente distinta. Esto se conoce como organización virtual, aunque de virtuosa no tenga nada.

Crecimos en la cuarta república conociendo el todopoderoso estado nacional, el estado regional dependiente, los Consejos Municipales, luego Distritos autónomos, y más tarde Municipios autónomos, los cuales pasaron un día a ser Alcaldías (con un Consejo Municipal formado por concejales, para supuestamente legislar y controlar al alcalde).

Por debajo de las alcaldías estaban las Juntas Parroquiales y éstas eran tantas como parroquias tuviera el municipio o alcaldía. Las juntas parroquiales estaban subdivididas en Asociaciones de Vecinos que eran las estructuras más próximas al ciudadano. ¿Qué fue lo que estas estructuras tenían de malo?

Por alguna razón, la cual no era ni tan mala, se crearon los Comités locales de Planificación Pública CLPP, conformado por funcionarios electos y algunos técnicos de las diversas ramas, independientes y extraídos del pueblo, con la idea que estos técnicos analizaran las obras y calcularan sus presupuestos, o sea, esbozaran sus costos y establecieran o ayudaran al alcalde a asignarles prioridades para la asignación de recursos para su construcción y hasta para ayudar en el control de su ejecución. Era una suerte de apoyo al ciudadano de a pie, para que pudiera entender las complejidades técnicas de las obras y su importancia para la localidad. Estos CLPP me parecían buenos, o útiles mas bien,  porque su idea no era que estuvieren partidizados sino tecnificados, cosa con la que las parroquias y asociaciones de vecinos no contaban.

Pero una cosa piensa el burro y otra el que lo monta. Con la llegada del comunismo a Venezuela, se fue instaurando una nueva “Geometría del Poder” y una nueva división político territorial con miras a la instauración progresiva del poder comunal, o sea, los consejos comunales y eventualmente las comunas como fin ulterior  (comunismo, no?)  Con la ficción de empoderar al pueblo.

Fuimos a una consulta al pueblo para reformar la constitución e incluir este estado comunal, disfrazado de Poder Comunal o para “empoderar al pueblo”, sólo que estas nuevas estructuras dependerían directamente del presidente y de su “colchón” de dinero sacado de “millardito” en  “millardito” del Banco Central, o de dinero de PDVSA que no pasaba por GO ni cobraba los 200, como en el capitalista juego de Monopolio, sino que entraba a engrosar el colchón populista, demagógico y clientelar del líder máximo.

El pueblo dijo que no; pero, a fuerza de leyes habilitantes en leyes habilitantes nos lo fueron imponiendo. A los gobernadores y alcaldes los tienen nariceados con la asignación de recursos, y encima les montan jefes territoriales militares y comisarios políticos bajo las revolucionarias figuras de “Autoridad única” o jefes de gobiernos paralelos o virtuales, que de virtuosos, nada.


  

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