martes, 13 de enero de 2015

ESTUPRO

En las legislaciones de muchos países avanzados (y hasta del tercer mundo) , se considera que no puede ni debe haber sexo consensuado entre un adulto y un o una menor. Ese delito se llama Estupro. En mi investigación encontré que estupro es: violencia sexual considerada como un delito en la mayoría de las legislaciones. Generalmente es confundido con el abuso sexual infantil, sin embargo tiene una diferencia sustancial, en cuanto el estupro se puede cometer en contra de una persona en edad de consentimiento sexual y menor de 18 años, mientras que el abuso sexual infantil engloba a menores de dicha edad, siendo además el abuso sexual infantil un agravante de la violación.

No obstante, existiendo esta legislación, en Venezuela se casaban, y se continúan casando, viejos con niñas. Este sería el menor de los males; porque, estas niñas al menos se casan y tienen un hombre responsable que las continúe criando y forman hogares muchas veces sólidos y de larga duración, como es el caso de muchos hogares, en especial los andinos y llaneros, donde las abuelas suelen contar que se casaron de 15 años. El mal mayor y que es el que nos afecta en nuestra sociedad hoy día, es la maternidad infantil y consecuente paternidad irresponsable, propia de malas costumbres inveteradas de nuestra sociedad, vigentes aún en los tiempos modernos.

El finado presidente, con su mayor buena intención, así como dijo que robar en caso de extrema necesidad era entendible y perdonable y que hasta él mismo lo haría, llamó a una niña embarazada en uno de sus “ALO PRESIDENTE”, y frente a la nación dijo que las niñas que resultaran preñadas (por falta de educación sexual o por exceso como indebida exposición a práctica sexual irresponsable por descuido familiar, agrego yo) deberían recibir una asignación (dádiva o subsidio estatal) de unos 300 bolívares por hijo así concebido. Luego de concebido entraba al programa de asignación de subsidios para madres, etc., modelo irresponsable de cooptacion para votos. De esta manera irreflexiva, eufórica y mediática, no se daba cuenta que alentaba esta práctica (por mal concebida, planificada y peor ejecutada).

Es justo decir, que en ningún gobierno se ha reforzado la legislación de considerar el estupro, que es un delito de acción pública en menores de 16 años en países como Paraguay, y castigar al delincuente. Se busca tapar la honra de la familia y se les casa o se negocia el silencio y la impunidad. Hoy, algunos se sorprenden que en sociedades de países árabes, como en la fotografía de Facebook que comento, se casen niñas con adultos, mayores inclusive, así lo vimos en otra noticia de Rusia. O sea, no es sòlo allí en países del medio, sino del lejano oriente y europeos y otras regiones donde este fenómeno ocurre.

El padre del Libertador, como ejemplo de nuestro país durante la colonia, tenía  47 años de edad cuando se casó con una niña de 13. Dice la historia que: “El 1 de diciembre de 1773 contraen matrimonio en la Santa Iglesia Catedral Metropolitana de caracas, Doña Concepción Palacios y Blanco  y el Coronel Don Juan Vicente Bolívar”…”a los dos años y 11 meses después nació la primogénita, María Antonia” vale decir que, si restamos 11 meses de embarazo, el esposo consciente de la condición de púber de la niña (pubertad: entre los ocho y 13 años de edad en las niñas, y entre los 9 y 15 años de edad en los niños) habría (técnicamente) esperado hasta que ésta estuviera más desarrollada para embarazarla. O sea, a los 15 años.

El Libertador nace el 24 de julio de 1783 (diez años después del matrimonio) y su padre, como sabemos, fallece cuando el niño tenía 3 años de nacido, a los 60 años del Bolívar padre, el 19 de enero de 1786. Por tanto, esto verifica que cuando se casó tenía 47 años. Su madre murió cuando él tenía 9 años,  fallece de hemoptisis tuberculosa a los 32 años de edad, el  6 de julio de 1792; o sea, nació en 1760 y en 1773, cuando se casó, tenía 13 años. Parece que la tuberculosis estaba presente más de lo que nos imaginamos,  en esa casa, como en muchas del país rural que éramos.


De tal manera que, ante el entendible aspaviento del forista que posteó la noticia, dolorosa e inaceptable para mí, de que éstas prácticas sigan siendo aplicadas a las niñas de cualquier país, como censuro la ablación del clítoris y otras costumbres, por muy ancestrales que se consideren, las cuales, a mi juicio, van contra los derechos de las personas jóvenes y de la salud de nuestra sociedad. 

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