jueves, 27 de septiembre de 2018

El bolívar palo abajo

Una cosa son los avances tecnológicos y otra la capacidad de los ciudadanos de asumirlos y manejarlos. Esto va a depender directamente del grado de educación general básica, y más que eso,  de la cultura de ese pueblo.

Cuando estaba activo en linea de vuelo escuché que aquellos súper pilotos de DC-8 de VIASA tuvieron problemas cuando llegó la maravilla del DC-10, no porque no pudieran volarlo desde el punto de vista de la “mano”, pues, por supuesto que eran unos capitanes de primera, con experiencia y know how acendrados, sino porque no podían programar la computadora de vuelo. Igual sucedió cuando volaba una Cessna 310Q, modelo de las viejitas, y se adquirió una muy moderna, 310R, con Flight Director (director de vuelo), y demás equipos de alta tecnología de punta, prácticamente uno la colocaba en automático a pocos pies del despegue y no lo desconectaba sino hasta la DH (Altura de decisión) de una aproximación instrumental, para aterrizar a “mano".

Su radar meteorológico tenia capacidad de MAP o terreno, y podían hacerse patrones de búsqueda, incorporados en un programa automático y daba gracia ver cómo el piloto automático los volaba solo.  Algunos seguían volando a mano y perdiéndose de estos adelantos. Sufrían de resistencia al cambio.

Para poder asimilar los cambios, los seres humanos debemos aceptar romper paradigmas, estar dispuestos a ellos y aceptarlos.

Con el nuevo cono monetario, se ha demostrado al menos dos cosas: las falencias del sistema educativo nacional que no enseña ya aritmética como la prendimos los viejos, como tampoco la gramática castellana. Los mismos profesores dicen "íbanos " y "venìanos", "si yo fuera sido",  etc. Ya perdimos la habilidad matemática (aritmética) ancestral.

Venezuela ha experimentado al menos tres etapas dramáticas en su cono monetario. Hasta hace unos pocos años el bolívar era considerado fuerte y este régimen lo llevó a débil, el régimen destruyó el aparato productivo, destruyendo la capacidad exportadora e incluso la de satisfacción del consumo interno (primero ocurrió el desabastecimiento, hasta llegar a la escasez), al tiempo que engatusaba a la población aumentándole el salario muchas veces, lo que les puso mucho dinero en la demandad final, sin respaldo de oferta de bienes y servicios, lo que disparó la inflación. Esos bolívares, podríamos llamarlos   “Débiles”, porque lo eran (y siguen siéndolo), no servían para el manejo cotidiano de las compras. La gente parecía los antiguos  “compra burros”, con fajos inmanejables encima.

Al ver el estado creciente de la crisis y ante la reacción progresiva de disgusto del pueblo, el régimen inventó quitarle artificiosamente tres ceros a la moneda, en un truco monetario de mago de circo. Quien tenia un millón (un palo en jerga) pasó a y tener mil bolívares; pero, la gente no pudo asimilar este cambio. El nuevo mil pasó a ser no “una Luca”, que es como se le decía al mil, sino que la gente empezó a llamarlo palo, y al millón le decía mil y allí se armo la confusión. Era que la gente inconscientemente se negaba a esta nueva realidad inventada para esconder su incapacidad gerencial pública. No era raro y todavía no lo es, oír decir “mil”, cuando se debería decir “un millón” de los “fuertes”. Uno se confunde. El régimen llamó a este nuevo bolívar “Fuerte” para engañar al ingenuo e ignorante. 

No contento con este truco de magia, y como la inflación seguía galopando a paso de vencedores, decidió quitarle cinco ceros, y entonces quien tenia 100.000 bolívares "fuertes", que eran 100 millones de los "débiles", pasó a tener 1 Bolívar “Soberano”;  o sea, que un bolívar soberano es igual a 100.000 (cien mil) bolívares "fuertes" y a 100.000.000 (cien millones) de los "débiles". El dolar pasó de 4,3 bolívares x dolar y de unos 564 en el 1998, cuando ellos arrancaron,  a 97,08 soberanos ayer. esto es: Bs F 9.708.000 "fuertes" y 97 millardos de "dèbiles". Esto no lo puede manejar una persona no experta en aritmética financiera, mucho menos un ciudadano común, que apenas estudió por el sistema deficiente actual. A uno mismo se le dificulta.  
  
Otra cosa que no dije en la oportunidad de hablar de la dificultad de digerir los cambios, es que uno debe darle tiempo a la gente. Nadie puede comer a las 9, volver a comer  a las 10 y volverse a atracar a las 11, y pensar que comerá full a las 12. Esto le da una  indigestión. 

Pues, la gente esta indigesta con esto de los nuevos conos. Ni siquiera ha podido entender de qué vaina se está hablando y las confusiones y discusiones son de espanto y brinco. Yo no sé reconocer ningún billete  de los del primer cambio y apenas recuerdo los de mi juventud. Eso me hace acordar de los indígenas del sur de Venezuela, los cuales no aceptaban sino el billete de a 20 antiguo, porque era verde (parecía un dólar y valía unos 4 dólares)  y nunca cambió en muchos años. Hubo el de 500 llamado “Orquídea” por la imagen y su color morado, el marrón lo variaron, el de a 50, hasta crearon uno de 2 bolívares llamado “los tinoquitos”, porque el ministro “inventor” era Tinoco, etc.; pero, el de a veinte siempre permaneció igual.

Venezuela y Colombia tuvieron un periodo de intercambio comercial dentro del Pacto Andino, muy positivo, llego a ser de unos 3.000 millones de dólares, con balanza comercial favorable a Venezuela, la cual tenia una economía mas fuerte, basada en el sector primario petrolero, mientras que Colombia se sustentaba en el secundario (industrias y agricultura, transformadoras de materias primas y productora de exportaciones no tradicionales, mucho mas sólida y menos volátil, con efectos beneficiosos a lo interno). El difunto decidió sacar a Venezuela del Pacto Andino, en el cual se habían desarrollado mecanismos de protección importantes y defensas contra terceros, como grandes avances en la armonización de la nomenclatura y aranceles (Nomenclatura común Nandina) y regímenes de impuestos a las exportaciones e importaciones.  Eso lo hizo con la idea de penetrar el MERCOSUR, a lo cual Paraguay ofrecía reservas para su entrada,  porque temía lo que sucedió, que lo que el difunto quería era “enredarles el papagayo”, meter la ideología, la revolución socialista del Foro de Sao Paulo, dentro del sistema. El tiempo les dio la razón. El caso es que nos salimos del Pacto Andino y nunca terminamos de entrar al Mercosur, inventamos el ALBA , UNASUR y cuanta unión comunista se nos ocurrió y hoy estamos quebrados, dando lastima por el mundo. Les sobrellenamos los mercados laborales a esos países, en perjuico de nuestra economía, de trabajadores súper calificados formados por nuestro sistema educativo de la cuarta, y que están haciendo evolucionar sus economías. ! De gratis ¡

Como dice er Conde er Guácharo en bromas. “Antes uno llevaba un bolívar a Colombia y le daban hasta 17 pesos, hoy llevo un bolívar y me dan …una co…za!”

Ayer ayudaba una amiga a calcular cuánto iba a pagar por dos remedios (Berudual y el Espray Simbycort) los cuales cuestan 100.000 pesos el Spray y 60.000 pesos el Berudual en Colombia. Ella quería saber cuánto tendría que llevar en “soberanos”, lo primero fue entender de qué "cono" me hablaba cuando me decía "mil" (queriendo decir "millón") o establecer cual era la paridad cambiaria "Soberano-Peso". Que si 28, 33,  etc., que no era 28 ni 33, sino 0.035 ayer y 0,028 antier.

Después de varios minutos de llamadas y las consultas en Google llegamos a la conclusión que un peso colombiano cuesta 0,035 soberanos ayer, antier era de 0,028 soberanos  (3.500, y 2.800  "fuertes" respectivamente). O sea, si fueran de los "débiles" serian 3.500.000  o 2.800.000 por un peso colombiano. Una guará. Aquí fue cuando me percaté de cuánto ha caído nuestra economía, mientras que la de Colombia sube o se mantiene.  Esto debería explicarle al ciudadano muchas cosas, si se quita la venda del antiimperialismo de pacotilla que le venden, excusa para mantenerlos dominados con gríngolas, y se libera del régimen que lo mantiene en hambre y miseria, con excusas de una guerra económica y esos clichés castro comunistas. Lo que procede  es cambiar de líderes y del modelo hambreador ,  fallido y felón.

Vale decir que el régimen socialista del siglo XXI nos hizo retroceder o involucionar al siglo XIX. Mientras la economía colombiana creció, la nuestra se desplomó estrepitosamente, y eso se evidencia en el hecho inexorable de que quebramos la industria fundamental, nuestra gallinita de los huevos de oro de PDVSA, y hemos vendido nuestro hígados a Rusia y China, los nuevos dueños de nuestras riquezas. Tan es así, que lo chinos enviaron un buque dizque hospital para defender sus intereses. Creo que se les convertirá en la “vaca sagrada marina”. Y la lista de "pasajeros" ya está copada, menos mal que tiene 500 camas. 

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