miércoles, 5 de noviembre de 2014

ROL DE BALDEO

A regañadientes asumo la orden de baldeo de mi capitana. Temprano tocó rol y me colocó en manos una escudilla llena de agua jabonosa y me dio un  trapo mojado y otro seco. “Toma mi amor, de los que a ti te gustan” me dijo engañosa, como para predisponer mi ánimo senil de  viejo saliendo de la chikungunya. Ella me conoce y sabe, porque le he contado y es esposa experta, por no decir veterana, de un marino, que cuando abordo se dice “Rol de Baldeo” todos nos uniformamos de pantalón corto, franela y sandalias y nos hacemos de trapos y demás parafernalia de aseo, y procedemos a limpiar nuestro buque. Por supuesto, los marineros llevan la carga más fuerte; pero, en realidad, hasta el comandante aprovecha para limpiar y acomodar sus cosas privadas, mientras sus camareros le hacen la parte dura de su cuadrado, o camarote. Camarote sagrado del Dios de abordo, como lo es su silla en el puente y todo cuanto atañe a su figura.

He dicho Dios y debo explicar que el comandante de una nave de guerra, y aquí aprovecho para  aguijonear a mi amigo y padrino de blog, el experto ex comandante de fragatas misilìsticas, el CN Bernardo Jurado, para que me apoye o desmienta, que EL COMANDANTE es un ser tan poderoso que el Presidente de su nación le otorga una patente de navegación que dice, según recuerdo, algo así como: “ está autorizado para hacer la guerra y la paz” ; o sea, ese personaje solitario, confinado dentro de los límites de su alma, constreñida entre sueños, exigentes órdenes de batalla, complejas reglas de enganche y  la responsabilidad absoluta de vidas y destinos de hombres (ayer) o de hombres + mujeres (hoy) de su tripulación y las consecuencias jurídicas internacionales que se derivan del ejercicio de su juico, es un ser único inter pares y su responsabilidad no puede uno ni imaginársela, ya que su unidad no sólo goza de la extraterritorialidad que se le atribuye a todo buque, como el terreno virtual de una embajada itinerante, y mucho más uno de guerra; sino que, en esencia, cuando se trata del segundo referido, es un instrumento y proyección indirecta de la política exterior de una nación y podría comprometer al país por alguna indiscreción o falta de juicio que cometiere, voluntaria o involuntariamente.

En mi casa sí que no tenemos problemas de comando, mi capitana y yo hemos llegado a un acuerdo, ni ella se mete con mi control del DIRECTV TV Plus y yo no me meto en “mi” (su) cuenta BANESCO nómina, la cual domina desde que firmé un papelito frente a un grupo de familiares y amigos, por allá por el 77 del siglo pasado. Yo mando (ella me deja); pero, en casa se hace lo que ella dice, aunque no mande. ¿Cosa rara, verdad?…bueno ese es el acuerdo tácito, pero funciona mejor que la ONU. 

El asunto es que, cada fin de año, ella me endulza y me hace lo mismo, me convence de la necesidad y conveniencia de sacar los libros de mi biblioteca que debería, y deberían mis hijos,  usar pero volver a colocar en su sitio; pero, que están siempre donde no deben estar, llenos del polvo que se les acumula sobre, entre y detrás de ellos, aunque por su cara frontal se vean limpios. Hay que sacarlos, limpiarlos, limpiar los estantes con pulimento de madera (el poco que queda del potecito del año pasado) y volverlos a organizar con celo de bibliotecònomo que no somos.

Ella ha ido ajustando el tiempo para tocar oportunamente el rol, para atacar la biblioteca y la cocina, esta última acumula grasa de las frituras, polvo, etc., para que esté limpia para las hallacas y por eso debe prever que yo, inevitablemente me ponga a releer cosas que encuentro en mi biblioteca o que, al encaramarme en los estantes superiores de la cocina, me dé por usar algún aparato empaquetado en plástico y que usamos una vez, cuando lo compramos y que desde entonces reposa en la parte superior (la que más se llena de grasa) y que no usaremos hasta el año que viene. Lo abro, lo jorungo con rabiosa frustración, porque botamos el manual y se me olvidó cómo se operaba, y vuelvo a meterlo en plástico nuevo, no sin rabiar para quitarle la mugre, y…hasta el 2015, cuando me vuelvan a tocar rol de baldeo.

Así, esta mañana me encontré con el tomo 40 de la colección de 52, titulada como “BOLIVAR, DOCUMENTARIO DE LA LIBERTAD”, que por generosidad del GD (Ej.) Jacobo Efraín Yépez Daza éste me regalara al término del curso de Comando y Estado Mayor Conjunto en el GPO No.1, en 1985, para premiar mi rendimiento. Curso que él dirigió de manera personal y exclusiva, prácticamente personalizada, asistiendo a todas las actividades y tomando parte como un alumno más, cuando no era él quien dictaba clases o conferencias, y atendiendo a cada cursante como su hijo, bajo tres criterios Realismo, Utilidad y Excelencia. Me siento  a echar el carro” hojeando el libro, que es como decimos los navales cuando estamos en una faena y nos escapamos de la mirada del jefe y nos ponemos a hablar o “cortar una pajita” y, de repente, me atrapa la carta que Agustín Gamarra (Presidente de Perú) le escribió a General José María Pérez Urdininiea (Presidente de Bolivia), fechada “Cuartel general en Puno, 3 de enero de 1828”. Lo primero es que no recordaba quienes eran esos próceres hasta que investigué y, lo segundo, que es lo que me motivó a comentarles, es que desde su segundo párrafo, después del saludo protocolar de rigor,  Agustín le dice a José María lo siguiente:

Ud. se digna a invitarme en  la referida comunicación a una entrevista particular, para dar principios a transacciones que terminen las desavenencias que se notan con dolor entre dos republica hermanas, y me manifiesta los sentimientos de paz y concordia que animan a su gobierno como a Ud. mismo: hago la justicia que se merecen ideas tan nobles como americanas: puedo asegurar a Ud. más, que mís principios y opiniones personales simpatizan con las de Ud. Y creo que no habrá ni un alto ni bajo peruano que no desee lo mismo, porque la naturaleza se resiente a la efusión de sangre fraternal, y al fin ¿es para degollarnos que hemos luchado y apetecido la independencia? Esto sería conceder al mayor triunfo del enemigo como ofender la santidad de la causa americana, y dejar una mancha ignominiosa en los anales de nuestra grande revolución.


Pienso entonces que los venezolanos de hoy tenemos mucho que aprender de la carta de Gamarra a Pérez Urdininiea, ya que desde 1999 hemos sido sometidos a arengas revolucionarias de nuevo cuño, en las cuales se nos trata de convencer de que la independencia obtenida por nuestro libertador Simón Bolívar y el General Páez, Negro Primero, Cedeño y Plaza, cientos de oficiales y miles de soldados que lucharon en la Batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821, reafirmada en la Batalla Naval de Maracaibo el 24 JUL 1823 por Padilla, Beluche y escuadra libertadora, y sellada con el Golpe de Mano de Páez al mando de hombre desnudos, en la Toma de Puerto Cabello, el 23 noviembre del mismo año, precedidos por cientos de batallas desde 1810 y que no culminarían ni siquiera en Carabobo, realizadas por hombres con las hechuras morales de héroes como nuestros libertadores y el peruano y boliviano de la carta mencionada, no es la importante, no señor, sino la obtenida por la revolución y sus héroes del 4F y 27N 1992, sobre el imperialismo capitalista yanqui, el mismo de las venas abiertas de Galeano, culpable de todos nuestros males presentes y futuros, y ya estamos a punto de derribar las estatuas de los auténticos e irremplazables próceres originarios, para erigir la de los segundos. Los líderes de esta visión han hecho que nos dividamos y que se haya sembrado odio entre dos bandos irreconciliables, y ya estamos a punto de degollarnos y darle el mayor triunfo al enemigo,  que tranquilo nos observa desde su puesto de control, con sus observadores avanzados apostados en nuestro suelo, gracias a nuestra obsecuente invitación. Si así lo permitiéramos, con ello ofenderíamos la memoria de nuestros héroes verdaderos, y dejaríamos una mancha ignominiosa en los anales de nuestra grande nación.

1 comentario:

  1. Eddy. Agradable, ameno, refrescante que da a conocer algunas "Lecciones Aprendidas", tanto a bordo como en la situación donde seguimos mandando porque así nos lo hacen creer y nos dejan nuestras capitanas.
    Muy buenos puntos de enseñanzas.
    Salud y felicidad,
    Cnel (Ej-Ven) Manuel A Ledezma H

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