jueves, 30 de octubre de 2014

LA NIÑERA ABANDONADA

Su patrón la tiró al pajonal, quitó la escalera y la dejó colgando de la brocha. Así él le hubiera dicho que sacara el arma de su maletín y que se lo trajera, eso no se hace. Él debió asumir su responsabilidad, como hizo su comandante el 4F, y no echarle la culpa a una niñera que no fue capaz de ver un revolver en un maletín. Era mejor haber dicho que no lo revisó y que lo transportó como él lo dejó. Lo otro, es cosa de explicaciones entre amigos, entre wiskicitos y disculpas.

Agrego una anécdota, inédita hasta hoy, de un evento que me sucedió en mis 29 años y 8 meses de servicio activo como oficial naval de mi armada. Resulta que recibí orden de viajar a USA a cumplir comisión de servicio. Tenía mi pistola dentro de mi maletín ejecutivo, y al viajar a USA la saqué y dejé depositada en mi unidad. Al llegar al Comando Naval del Atlántico, al que iba designado, un oficial norteamericano (ya sentados a la mesa de reunión en espera de comenzar la misma) me preguntó si sabía qué era lo que él traía en su mano y yo le respondí que un cartucho de 9 mm. Resulta que era mío, que se me había quedado en el maletín y al pasar el detector de metales, de rayos x, se vio y no me dijeron nada en ese momento. Esto no se vio en el aeropuerto de Maiquetía al salir, ni en el de entrada a USA. El aprovechó un momento en el que abrí mi maletín sobre la mesa, mientras hablaba con otros, distraída y animadamente, para sacarlo. El caso es que les expliqué que yo guardaba mi arma en ese maletín y que ese cartucho se me habría olvidado sacarlo; pues, asumía que se habría quedado engarzado en alguna esquina de los compartimientos de mi Sanzonite. La cosa fue causa de risa, debido a mi angustia y vergüenza genuinas, y no pasó de allí.
Estoy casi seguro de que si la dama hubiera explicado que recibió la orden de llevarle el maletín a su jefe y que ella no sabía que contenía un arma, porque no lo revisó, como en efecto no pudo haberlo hecho, porque nadie que abra un maletín puede dejar de observar, con o sin rayos x, que contiene un revolver .38, le hubieran creído y hubieran llamado al alto funcionario de gobierno para confirmar la versión de la niñera, y la cosa hubiera quedado allí. No lo hubieran hecho preso, ni a la niñera tampoco.
En mis 5 años en USA y 2 en Inglaterra, pude aprender que los anglosajones le dan mucho crédito a la palabra, asunto que en nuestra cultura se ha perdido. De allí que, en el formulario de preguntas de extranjería o inmigración le pregunten a uno cosas como:"¿Viene Ud. con propósito de efectuar algún acto contra los EUA? donde la respuesta es un NO rotundo, o una equis remarcada en negrillas y resaltada en amarillo, si fuera posible, como a un bojote de preguntas, aparentemente tontas, similares.
Ud. puede quedarse más allá de los seis meses que le suelen otorgar a las visas de turista y hasta puede trabajar (por menor salario por horas que uno con visa de residente o un natural de USA por supuesto); pero, es mejor que pague sus impuestos. Cuando eventualmente Ud. caiga en manos de "la migra" lo podrán deportar; pero, en mi experiencia de unos 3 años en Washington DC, viviendo en Virginia, pude ver que a quienes hacían eso, que no eran pocos, no los deportaban y les valían que habían pagado sus impuestos y que en su tiempo de ilegales en USA no habían tenido problemas en su diario convivir. Eso fue lo que yo observé.
Este asunto afectará al funcionario más allá de lo jurídico internacional o nacional. En lo moral, porque, como vimos desde 1998 al presente, en esos escasos 60 y pico de segundos del discurso bien aprovechado de su líder, con aquel: "Por ahora", éste se ganó el cielo. Puede ser que después se haya caído de la nube en que andaba; pero, sin dudas, llegó a montarse en ella.
Recuerdo la frase: " Venezuela perdona a Pedro Carujo...por valiente" (libro "El anti héroe Pedro Carujo", del Dr. Asdrúbal González Servén). Esta frase fue la propuesta de decreto de una sola línea, de Antonio Leocadio Guzmán, padre de Antonio Guzmán Blanco, cuando era ministro del interior. Por supuesto, este decreto tan singular en la Historia de Venezuela no fue aprobado; pero, como el "Por ahora", allí quedó.


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