sábado, 17 de octubre de 2020

ESTÁS COGIENDO DE A TRES




La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (más conocida como Lazarillo de Tormes) es una novela española anónima, escrita en primera persona y en estilo epistolar (como una sola y larga carta), cuyas ediciones conocidas más antiguas datan de 1554.  En ella se cuenta de forma autobiográfica la vida de un niño, Lázaro de Tormes, en el siglo XVI, desde su nacimiento y mísera infancia hasta su boda, ya en la edad adulta. Es considerada precursora de la novela picaresca por elementos como el realismo, la narración en primera persona, la estructura itinerante, el servicio a varios amos y la ideología moralizante y pesimista.

De las graciosas narraciones de las anécdotas de su trabajo como lazarillo del ciego de la ciudad de Tormes, la que más me hizo reír y me dejó enseñanzas fue la de aquella oportunidad en la que al ciego le regalan unas uvas y éste se sienta en una acera, con el saco de ellas a horcajadas, con el lazarillo echado al frente y muy cerca y comienza a comerlas. Mientras tanto, el ciego le permite al lazarillo que también comiera algunas. Ambos metían mano de la bolsa y todo parecía ir en armonía.

En un cierto momento, el ciego le da un bastonazo en la cabeza al lazarillo y éste le pregunta:

-Por qué me pegas? – y el ciego de inmediato le respondió:

-Porque estás cogiendo de a tres -  lo que al lazarillo le produjo sorpresa y dudas sobre si el ciego efectivamente lo era y le repreguntó
- ¿Y usted cómo lo sabe, no es Ud. ciego?
- Ciertamente, soy ciego; pero, no tonto
- Cómo se dio cuenta?
-Porque tengo rato cogiendo de a dos y tú no dices nada.

Los salarios militares provienen de dos fuentes: remuneración básica y pagos especiales. La remuneración básica es igual en todas las ramas del Servicio y los aumentos dependen del rango y la antigüedad en el Servicio.

Los pagos especiales se entregan a algunos miembros del Servicio según la especialidad ocupacional o el cumplimiento de tareas específicas. Por ejemplo, la prima para los oficiales de aviación, submarinistas, etc. Los miembros del Servicio no pueden ganar más de dos pagos especiales a la vez.

El sueldo varía según el rango y el tipo de trabajo que realice. Según el tipo de Servicio y las habilidades que tenga, también es posible que reúna los requisitos para una bonificación o un subsidio. Es sabido que en este régimen se han dado una serie de subsidios, misiones y bonos cada cierto tiempo, incluyendo perniles, mortadelas y otras especies; aunque, el salario militar es tan exiguo como el de cualquier venezolano. 

Como dato curioso, un alférez de navío/ subteniente cobraba en 1970 Bs 1200 que, al cambio de 4,30 bolívares por dólar hacía un monto equivalente a los 250 dólares mensuales, los cuales le permitían adquirir carro y ayudar a su familia paterna. Hoy, un capitán de navío/ coronel cobra 3 dólares mensuales, lo que nos les alcanza ni para un kilo de mortadela. La gente dice que somos privilegiados porque el salario mínimo de un trabajador civil, no llega a un dólar. 

Ante las reclamaciones de los oficiales retirados, el TSJ ratificó que no tenemos derecho a bonos. La parte motiva de tal sentencia dice entre otras cosas: “Todas las personas son iguales ante la ley y en consecuencia no se permitirán discriminaciones”. Pese a que así comienza el artículo 21 de la Constitución, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) no ha dudado en avalar la diferenciación en materia salarial establecida por el Ministerio de la Defensa al interior de la Fuerza Armada Nacional (FAN) entre los oficiales y efectivos activos y aquellos que están retirados.

El paso lo dio la Sala Político Administrativa en su sentencia número 349, dictada el 20 de junio de 2019, y en la cual rechazó el recurso de nulidad que el oficial retirado Manuel Antonio Ledezma Hernández interpuso el 29 de junio de 2011 contra la derogada Directiva Ministerial General número MPPD-OPP-ARPLA-DIR2010/13-05/005 del 26 de abril de 2010, referida a Remuneraciones y Beneficios Socio-Económicos del Personal Militar de la Fuerza Armada Nacional, emanada del despacho castrense. 

La norma antes señalada establecía distinciones en los pagos que debían recibir los uniformados dependiendo de si estaban en activo o ya retirados y cobrando una pensión. Así, por ejemplo, en su numeral 6, indicaba que el pago del bono de alimentación sería exclusivamente para “el Personal Militar Profesional en situación de actividad” y para “el Personal Militar No Profesional en servicio activo”.

De la misma manera en el numeral 12 fijaba que el bono vacacional solo lo percibirían también quienes aún estuvieran dentro de los cuarteles.
Para el demandante estas disposiciones representaban una “flagrante, grosera, directa e inmediata” violación a sus derechos laborales y además a disposiciones constitucionales como la contenida en el artículo 21 del texto fundamental.

Sin embargo, la Sala Político Administrativa no estuvo de acuerdo y aunque reconoció que había una diferenciación no consideró que la misma pudiera considerarse una discriminación. Y tras recordar que para ella solamente existe esta infracción cuando un órgano de la Administración “haya decidido de manera distinta u opuesta, sin aparente justificación, situaciones análogas y que se ubiquen en un marco jurídico equiparable”, la instancia consideró válido que en la resolución se haya excluido a los militares retirados del cobro de los bonos de alimentación y del vacacional, porque no son trabajadores activos.

“Por un lado tenemos al personal militar activo y al otro al personal militar retirado con goce de pensión, que no cumple con una jornada efectiva de trabajo, excluyéndose así del beneficio del bono de alimentación, sin que haya una disposición legal que obligue a la Administración Castrense al pago de dicho beneficio a personas que no se encuentran prestando sus servicios, esto en consonancia con lo establecido en los artículos 1° y 2° de la Ley Programa de Alimentación para los Trabajadores, publicada en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nro. 36.518 de fecha 15 de septiembre de 1998, aplicable en razón del tiempo”, razonó la Sala, en el dictamen redactado por su presidenta, la magistrada María Carolina Ameliach.

Vista la motivación de la sentencia señalada y como ejercicio de un silogismo simple, el cual sería: “si el salario actual de un oficial en retiro no le cubre sus necesidades de canasta básica, ni siquiera la alimentaria y no le permite la compra de medicinas para sus tratamientos prolongados (de por vida) ya que el convenio IPSFA-LOCATEL no las suministra, ni lo hacen en las farmacias de los hospitales militares y navales, la pregunta obligada entonces es: 

¿Cómo viven los oficiales activos?  

La respuesta pudiera estar en el Lazarillo de Tormes…

…estarán cogiendo de a tres!

miércoles, 25 de marzo de 2020


LA PRIMERA SEMANA SANTA



LA PRIMERA SEMANA SANTA

En nuestra niñez veíamos un programa donde unos hombres viajaban al pasado (por cierto, casi nunca al futuro) en un túnel que giraba en espiral, como un remolino, y que lo mareaba a uno. Ya de adultos leímos “CABALLO DE TROYA” del escritor JJ Benítez (regalo de mi amigo, el Cnel. (Ej.) Pablo Rafael Machillanda Pinto y su esposa Mariela Espinosa, en mi cumpleaños 41), libro donde el famoso escritor, relata la vida de un presunto Mayor de la US AIRFORCE, astronauta de la NASA, quien es enviado al pasado en una máquina modernísima, equipada con lo último y secreto de la tecnología de punta, y en el que lo único que cambiaba era la calidad de la máquina con respecto al túnel de mi añejo programa de TV; así como el tema, que en este caso de Benítez está centrado en una investigación sobre la vida, pasión y muerte de Jesús de Nazareth.



Tanto el viejo programa de TV, como el novedoso libro, nos hablan del viaje a través del tiempo. En el libro es en una máquina espacial modernísima, mientras que en lo de la TV, era un mero artificio de efectos especiales.

En el referido libro, una máquina movida por una turbina de avión DC9 invertía los “swivels” o unidades cuánticas de masa y tiempo, con lo cual la materia se hacía invisible y el astronauta podía transportarse a voluntad en el tiempo, pudiendo seleccionar el momento para materializarse. La gente dentro de la capsula o “módulo”, que así le llamaban, podía entonces pasar a un estado de animación suspendida y desmaterializarse en un tiempo y materializarse en otro, sin que la nave se moviera, en la realidad, de ningún sitio, sino que permanecía suspendida en el lugar del despegue, como flotando a una altura determinada, insonora y transparente, por lo que no podía ser detectada por quienes ellos finalmente llegarían a investigar.

Adentro de la capsula permanecería un tripulante, como Centro de Control, grabando todo; mientras otro bajaba a investigar. Este “comando central” gozando de una super computadora, mantenía una comunicación mediante aparatos especiales con el explorador. Esta inversión del espacio cuántico nos dejó pensativos y así mismo nos emocionaba poder ser uno de esos dos hombres, quienes viajaban en el tiempo hacia Israel, para arribar durante la, ahora llamada Semana Santa, y poder ver en persona cómo vivía Jesús y cómo fue su Pasión y su Muerte.

El Mayor, quien bajaba a investigar, empleaba los adelantos de la época del futuro de la cual provenía; pero, de manera tal que no era descubierto por los ignorantes judíos, y cuando digo ignorantes, lo hago en el mejor sentido de la palabra, hombres normales viviendo en su época, a ser espiados por él. Estos dos hombres modernos iban al pasado, pero, tratando de observar o respetar el idioma original (arameo), los usos y costumbres, las monedas, vestimentas, sandalias, etc. de la época, y manteniendo contacto de comunicación entre ellos, uno explorando como espía premoderno (si es que uno pudiera acuñar este término), viendo y enviando datos y el otro con su computadora, asistiéndolo con las respuestas, ante dudas encontradas por el que estaba In Situ. El explorador contaba con una segunda piel o traje superespecial de una “nanotela” pegada de manera perfecta a su cuerpo, la cual lo protegía de los elementos y de posibles heridas por ataques, un bastón cuasi mágico y otros adelantos o “gadgets” a cuál más fantásticos, como un superhéroe de películas. Gadgets les llaman los gringos a los aparatos más recientes de sus tecnologías de avanzada y secretos. No obstante, ellos llevaban la orden de no interrumpir ni alterar el decurso normal o conocido por ellos de la historia. No podía intervenir en nada, solamente observar y recabar información in situ y, por supuesto, conocer a Jesús y seguirlo, “confundido” entre los apóstoles.

El caso es que, a pesar de sus éxitos en la misión encomendada por la NASA para esta aventura, dos cosas me llamarían la atención de esta maravillosa novela, mezcla de verdad y ficción, o invención de su autor, las cuales son:
1.    El hecho de que al regresar a su tiempo Jasón (el explorador a manera de Caballo de Troya), se envejecería aceleradamente hasta morir extemporáneamente (si es que uno pudiera morir en un instante distinto al que uno tiene dispuesto y si es que uno pudiera saber con antelación la fecha de su muerte). Con esto Benítez juega magistralmente con su conocimiento de la teoría de la relatividad de Einstein y el problema de los efectos que, según dicho genio, un cuerpo humano sufriría por viajar a altísimas velocidades, posiblemente la de la luz, con relación a otro cuerpo que viajare más lento al cruzar ambos un mismo espacio determinado. El más rápido experimentaría un envejecimiento acelerado, comparado con el que viajó más lento. Como bien lo reza dicha teoría “El tiempo no es el mismo para dos cuerpos que viajan a diferentes velocidades”. La clave de la teoría es el tiempo.

2.    Que Jesús logró  detectar” en tiempo real, que el tal Jasón - quien se hacía pasar por un comerciante extranjero de la época, en viaje por Israel – era un hombre del futuro relativo de Jesús entonces, y que éste, a diferencia de los judíos normales, quienes no percibían nada en ese rico comerciante extranjero, al mirarle fijo a los ojos, le hizo un guiño cómplice,  y le dijo : “Jasón, Oye bien, para que lleves el mensaje a tu gente”, con cuya profunda mirada (que le heló la sangre y le cimbró para la continuación de su vida en el país del futuro de dónde venía)  Jasón entendió en esa mirada y guiño de ojo divino, que el mensaje iba dirigido no a su gente de la época de la cual él suplantaba ser (año 33 DC) , sino a la de donde él provenía  en el siglo XX.

Con esto la figura de Jesús, a quien se le describe al detalle en su dimensión humana, revelando costumbres y usos de la época, lo que hace que el libro, hasta allí, le haga pensar a uno que se le rebaja a su condición meramente de un ser humano más, nacido de mujer como cualquiera, recobre su sentido divino de hijo de Dios, engendrado por el Espíritu Santo, y salvador del mundo.

Este, para mí, es el gran logro del trabajo de Benítez, el cual de otro modo es una literatura que no debe confundir al cristiano, porque no es seria ni real, todo es ficticio, un invento simpático o travesura literaria, de películas, como las del exorcista y otras, es que reta en primer lugar la versión de Jesús hombre y no Dios de los ateos, quienes no creen en la trinidad, ni en nada de la versión creacionista y se reducen a la percepción biológica científica de un Jesús hombre, en segundo lugar, contrasta la negación absoluta de los nihilistas y,  por último,  desmonta la presunta imposibilidad de la mente humana, según los agnósticos, para comprender la grandeza de Jesús y su concepción divina por el espíritu santo en la siempre Virgen María.

Benítez, quizás sin proponérselo, hace prevalecer la de Jesús como miembro indisoluble y sine equanom de la santísima trinidad. Esta última es la que, en la novela, vence en esta tricotomía y así Benítez rescata la primera semana santa en su valor originario, real y maravilloso. Ofrece al lector un viaje imaginario a Jerusalén en tiempos de Jesús hombre en su año 33.  

Hoy, en ésta, nuestra accidentada cuaresma del siglo XXI, amenazados de coronavirus, volvamos como Jasón a buscar la vida, pasión y muerte de nuestro señor Jesucristo y ojalá y comprendamos la grandeza de su primera venida al mundo a darnos su doctrina de Amor y Perdón, a redimirnos de nuestros pecados y aceptar su sacrificio en la cruz para salvarnos para la vida eterna.

Con profunda y serena fe cristiana...

Eddy Darío Barrios Orozco


domingo, 1 de diciembre de 2019

Italo es ícono fundamental de nuestra porteñidad. Mañana 2 de diciembre 2019 habría cumplido 91 años.

Tuve el privilegio de ser recibido en su casa, de gozar de las finas atenciones de Doña Nelly y de que él me atendiera con deferencia.
Yo llegaba con mi guitarra (entonces tocaba; pues, no había sufrido de ACV) y le serenateaba con sus canciones, a un punto en el cual llegó a decir que yo había hecho una creación con mi versión de "A TU PLAYA" (yo aún tenia voz de joven). Tanto fue así, que un día vino RCTV a rendirle un homenaje en el programa de Marieta Santana que se transmitiría desde el Malecón y él me pidió que la cantara en ese acto.

Le dije que tenia que tener permiso de la Armada y él se lo pidió al comandante general y éste lo autorizó; pero, ordenó que cantara uniformado de blanco. Así lo hice, frente al mar.

Me acompañó Ibrahím López !Qepd! Con su teclado.

También cantó Toña Granados.

Los ensayos iniciales fueron en su casa. Acompañados por él al piano , puliendo detalles.

Doña Nelly podrá no dejarme mentir cuando digo lo que Italo opinaba de mi versión. Decía que le gustaba mucho. Ese es un premio muy apreciado , que un compositor diga eso. Para mí, nadie cantaba sus canciones mejor que él.

Sus canciones eran de estructura relativamente sencillas. Fáciles de tocar; con un contenido poético sumamente elevado. Con armonías dulces, románticas y expresivas, en un cierto momento uno puede decir que son descriptivas del paisaje tal cual un pintor pinta una marina, una plaza o un paisaje marinero.

Un eterno enamorado de su ciudad. El decía que no cantaba sino sus canciones.

Es que con ellas enamoraba a la ciudad entera en ese coloquio amoroso con el que le hablaba y con la poesía musical con la que la enaltecía.

Así, engastada en notas musicales , con adornos de bellas frases la llevó por el mundo.

De allí que, sea precisamente su canción "Mi Puerto Cabello" la que beben los niños del seno de la madre y el canto que se canta, no con la voz , sino con el alma.

Es nuestro himno oficial!

Italo es el poeta de Puerto Cabello... el novio de la ciudad...y la expresión sublime de la porteñidad.

Gracias Italo Pizzolante!